Ya sea que usted compre un automóvil en un concesionario, a un colega de trabajo o a un vecino, siga estos consejos para saber lo máximo posible acerca del vehículo:
Examine el auto usted mismo utilizando una lista de verificación para la inspección. Usted puede encontrar una lista de este tipo en artículos de publicaciones, libros y sitios de Internet que tratan sobre temas de compra-venta de autos usados.
Pruebe las condiciones de manejo del vehículo sobre diferentes terrenos — colinas, autopistas o carreteras, y en tráfico urbano.
Pida el registro de mantenimiento del automóvil. Si el dueño no tiene copias del mismo, contacte al concesionario oficial o negocio de reparaciones donde se hayan realizado la mayoría de los trabajos. Quizá compartan sus archivos con usted.
Hable con el dueño previo, especialmente si el actual propietario no está familiarizado con los antecedentes del auto.
Haga inspeccionar el automóvil por un mecánico contratado por usted.
Averigüe cuál es la frecuencia de los costos que tendrá que pagar por reparación y mantenimiento en las revistas de automóviles para consumidores. La línea directa de seguridad de vehículos del Departamento de Transportación de Estados Unidos (1-888-327-4236) y el sitio Web www-odi.nhtsa.dot.gov brindan información sobre retiro de productos defectuosos del mercado.
Consulte un servicio de base de datos confiable que recopile información de las autoridades locales y estatales, lotes de rescate de vehículos y compañías de seguro con datos obtenidos por medio de un análisis independiente y eficaz de los antecedentes del vehículo. Por ejemplo, el sistema NMVTIS (National Motor Vehicle Title Information System) del Departamento de Justicia, disponible en nmvtis.gov, es un sistema operado en línea que ofrece información sobre el título del vehículo, datos del odómetro y determinados antecedentes de averías. Prevea pagar no más de $4 por informe. El NICB (National Insurance Crime Bureau), disponible en nicb.org, mantiene una base de datos de acceso gratuito que incluye información sobre daños por inundación y demás información para que las personas puedan investigar los antecedentes de un automóvil en particular por medio de su número de identificación de vehículo (VIN).
Si Tiene Problemas
Si tiene un problema y usted piensa que está cubierto por una garantía o contrato por servicio, siga las instrucciones para obtener el servicio. Si se presenta una disputa al respecto, existen varios pasos que usted puede seguir:
Trate de solucionar el problema con el concesionario. Hable con el vendedor, o si fuera necesario con el propietario de la concesión. Muchos problemas pueden ser resueltos a este nivel. Sin embargo, si usted cree que tiene derecho a un servicio pero el concesionario no está de acuerdo, usted puede tomar otras medidas.
Si su garantía está respaldada por una fábrica de automóviles, contacte al representante local del fabricante. El representante local o zonal se encuentra autorizado para hacer los ajustes pertinentes y decidir sobre los servicios de garantía y reparaciones para satisfacer a los clientes. Algunos fabricantes, también tienen voluntad de reparar determinados problemas en modelos específicos sin cargo alguno, aún cuando la garantía no cubra el problema. Consulte al representante zonal del fabricante o al departamento de servicio de un concesionario oficial que venda el modelo de su automóvil acerca de este tipo de política.
Contacte la Better Business Bureau local, Fiscal General del Estado, o el Departamento de Vehículos Motorizados del estado. Usted también puede considerar la utilización de servicios para resolución de disputas de una organización para arbitrar su desacuerdo en el caso de que usted y su concesionario estén dispuestos. Bajo los términos de varias garantías, esto puede ser un requerimiento de primer paso antes de presentar una demanda contra el concesionario o fabricante. Revise su garantía para verificar si este es el caso. Si usted compró su auto a un concesionario con franquicia, usted puede disponer del servicio de mediación a través de (AUTOCAP) Automotive Consumer Action Program, un programa de resolución de conflictos coordinado a nivel nacional por la Asociación Nacional de Concesionarios de Automóviles (National Automobile Dealers Association) y patrocinado por muchas asociaciones locales y estatales en varias ciudades. Verifique con la asociación de concesionarios de su región para consultar si operan un programa de mediación.
Si ninguno de estos pasos le resulta exitoso, la corte o juzgado de menor cuantía es una opción. De esta manera usted puede resolver disputas sin gastar mucho dinero y a menudo sin la intervención de un representante legal. El funcionario del juzgado de menor cuantía puede informarlo acerca de cómo presentar una demanda y cuál es el límite en dólares dentro de su Estado.
La Ley Magnuson-Moss Warranty también puede ser de utilidad. Bajo esta ley federal, usted puede presentar una demanda, sobre la base de una violación a una garantía expresa, garantía implícita o contrato por servicios. En el caso de que el consumidor gane la demanda es posible que pueda recuperar los gastos por honorarios razonables del abogado y otros costos de la corte. Un abogado puede aconsejarlo sobre la aplicabilidad de esta ley.
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Gasolina vs diesel...cual me conviene...?

Te has preguntado alguna vez...que te conviene mas...? a la hora de comprar un vehiculo o cambiar el que tenemos...siempre es bueno saber algo al respecto para tomar la mejor desicion... ¿Necesito un diésel o me compro un gasolina? Si lo miramos desde el punto de vista terrenal, los puristas se decantarán por el gasolina, pero si lo miramos desde el punto de vista económico, hay que comparar una serie de datos para saber cual nos conviene.
Los gustos personales son una opción, pero aquí ya no se miraría el ahorro económico, así que eso lo descartamos a la primera de cambio. Ahora bien, si lo que quiero es gastar menos en el día a día, ¿qué factores debo tener en cuenta para hacer una elección acertada?
Lo primero y principal es saber que uso le voy a dar al coche. Si mi kilometraje anual no supera los 10.000 km, definitivamente no te hace falta un diésel, estarías tirando el dinero por el sobreprecio del coche y del combustible. En el lado contrario, si haces, por decir una cifra, 60.000 km/año el gasolina no es lo tuyo. Con tantos kilómetros anuales, la diferencia de precios se amortizará enseguida.
Ambos casos son los dos extremos de la balanza, así que vamos a poner un ejemplo más terrenal y lógico. Digamos 25.000 km al año. Una cifra creo que normal y para nada descabellada en ninguno de los dos sentidos, ni muchos kilómetros ni pocos. Aquí es donde hay que mirar con lupa los precios finales del coche, para saber si nos sale rentable o no un diésel.
Con tanta variedad de vehículos, es difícil decir que modelos son rentables o no. Lo mejor, sin ningunda duda, es acudir a una calculadora de consumos y precios para asesorarnos sobre cual será la opción correcta. Pero ojo, no nos engañemos a nosotros mismos. Aquí deberíamos poner el precio final de coche, incluso los intereses pagados por la financiación.
Me explico. Si financiamos el precio total del coche no pagaremos lo mismo por una financiación a 5 años de 12.000 euros, en el caso del gasolina, que si finaciamos 14.000 euros manteniendo la misma couta mensual. Está claro que pagaremos 2.000 euros más, a los que hay que añadir los intereses generados por ese sobreprecio. Si aumentamos la couta mensual del diésel, también podemos aumentar la del gasolina, no nos engañemos a nosotros mismos.
Una vez hecho esto, añadimos los datos de los consumos. Aquí, a favor de diésel debemos decir que las cifras que aparecen en las fichas técnicas de un diésel se ajustan más a la realidad que las de un gasolina. El consumo homologado en un diésel siempre será más fácil de conseguir que en un gasolina. Cosas de motores, eficiencia y demás. Para obtener unas cifras más cercanas a la realidad, lo mejor sería aumentar en 0,5 L/100 km el consumo del diésel y 1 L/100 km el del gasolina.
Otro punto a tener en cuenta son los modelos exentos del impuesto de matriculación, donde también ahorraremos un buen pico eligiendo uno de ellos. Aquí, nuevamente salen ganando los diésel frente a los gasolina. Pero poco a poco, con los nuevos motores de baja cilindrada y turboalimentados gasolina, la cosa se irá equiparando más, con más opciones para ambos casos.
Pasemos al siguiente paso. Llamadme quisquilloso, pero son datos que también hay que tener en cuenta y mucha gente no los mira. Que no pagemos algo a tocateja cuando hemos pagado el coche no significa que eso no salga de nuestro bolsillo. Por ejemplo, como me gusta decir a mí, los diésel se suelen endulzar en los concesionarios y alguna cosita más. En mi caso, cuando compré mi coche actual (hablamos de 2002), la diferencia de precios era de unos 3.000 euros con un equipamiento diferente. Mi coche llevaba más equipamiento en general, pero el diésel tenía extras diferentes.
Por ejemplo, las llantas era de 17 pulgadas con neumáticos de perfil bajo y más anchos. ¿Y esto a que viene? Pues que si comparamos precios entre unos neumáticos normales y unos de corte más deportivo como eran éstos, nos encontraremos una diferencia de precios de cerca de 400 euros en cada cambio de neumáticos. 100 euros por neumático es una cifra a tener muy en cuenta.
Por otro lado tenemos los impuestos de circulación. En mi caso, comparado con un coche diésel de similar potencia, pago menos de la mitad anualmente. Es decir, 133 euros frente a 61 euros. Todos los años. Esto se debe a que el impuesto de matriculación se paga en base a la cilindrada del motor y un gasolina normalmente tiene una cilindrada menor que su equivalente en diésel.
Luego están las revisiones anuales, más caras en un diésel que un gasolina. O el mayor precio de diésel respecto al de la gasolina, tendencia que no se prevee que cambie en un futuro próximo. Y seguimos añadiendo con cuentagotas pequeños costes que a priori parece que no hay que tenerlos en cuenta, pero que salen todos de nuestro bolsillo.
Para finalizar, la vida útil que le daremos al coche. Debemos tener también en cuenta que un coche diésel se deprecia menos que un coche de gasolina, debido a la mayor duración del motor y su mayor kilometraje final. Si es un coche para cambiar en dos o tres años, igual compensa sacrificar algo de lo antes mencionado por el precio de reventa.
Con esto no quiero posicionarme a favor o en contra de una motorización específica, aunque parezca que me decanto por el gasolina. No, ni mucho menos. Lo único que quiero decir es que hay que hacer un examen muy exhaustivo de todos los pequeños costes que acarrea el mantenimiento de un coche, no hay que mirar sólo el precio final de coche y su consumo.
Un último aviso. Todo lo anterior hay que tenerlo en cuenta siempre y cuando el modelo diésel sea más caro que el gasolina. Si el modelo con motorización diésel tiene un precio más bajo, vale lo mismo o supera por poco (unos 600 euros) el precio del modelo con motorización de gasolina, la opción más ahorradora será siempre el diésel por sus menores consumos, aunque ahora el diésel cueste algo más.
tips para alargar la vida util del motor.

Pensando en lo difil que esta la economia, y conociendo que muchos estan investigando formas de ahorrar un poco, me encontre por ahi con este articulo que te va mostrar la manera de ahorrarte unos cuantos dolares en el taller ; ya que te da algunos consejos para alargar la vida util del motor y la transmision. espero te sirva de mucho provecho. Si nuestro coche es gasolina, podemos emprender la marcha recién arrancado sin necesidad de que se caliente. En cambio, un motor diesel necesita girar al ralentí unos 10-15 segundos para que se ponga en marcha el sistema de lubricación, muy importante en este tipo de motor. En cualquier caso, a menos que sea imprescindible, no se debe pisar el acelerador al arrancar.
El motor agradece que se le mueva en régimenes adecuados, ni muy bajos, ni muy altos. En gasolina no debe conducirse a partir de segunda marcha a menos de 1.500 RPM, y si es diesel, no menos de 1.000 ó 1.250 RPM (depende del motor, si vibra mucho, el margen lo debemos elevar). Apurar las revoluciones sólo debe hacerse cuando sea necesario, como adelantamientos.
Si al repostar en una gasolinera concreta notamos una pérdida de rendimiento, como que el depósito dura 200 km menos habiendo conducido igual, no volvemos a pasarnos por ahí, nos han servido combustible de mala calidad. Es muy buena idea no apurar las reservas, pues en el fondo del depósito se acumula mucha porquería que puede dañar la inyección.
Los modelos de gasolina agradecerán que su dueño se preocupe de echar limpiador de inyectores cada cierto tiempo, ¿pero con qué frecuencia? Es recomendable preguntar eso en la casa oficial. Hay que utilizar la gasolina recomendada por el fabricante, si nos dice 95 octanos, es por algo. Con 98 octanos ni va a ser más rápido ni va a consumir menos.
Si nuestro modelo tiene turbocompresor (casi todos los diesel modernos y algunos gasolina), siempre antes de apagar el motor hay que dejar que gire al ralentí unos segundos. Si no hemos hecho una conducción exigente en los últimos kilómetros, 10-15 segundos serán suficientes. Si vemimos subiendo un puerto de montaña rápidamente, al menos que descanse 30 segundos. Evitaremos una rotura del turbo, una avería bastante cara.
El coche no es amigo de los desplazamientos muy cortos. Además de ser antiecológico, hacemos trabajar a las piezas muy lejos de su punto óptimo de funcionamiento (por temperatura fundamentalmente) y reducimos la vida útil de muchos componentes. Si podemos evitar estos microviajes, mejor. También notaremos eso a la hora de repostar.
En relación a este tema, no hay que exigir el máximo al motor hasta pasados 10-15 minutos, pues el aceite no se habrá puesto a una temperatura adecuada para proteger el motor. Exigir a un motor frío es una forma de pedirle por favor que se estropee. ¡Ah! Se me olvidaba, nunca pegues un último acelerón en vacío antes de apagar el motor.
Transmisión: caja de cambios y embrague
Cuando arranquemos el coche, debe ser con el embrague pisado a fondo incluso en punto muerto, tiene su explicación técnica. Además de esto, sólo debe pisarse el pedal de embrague para cambiar de marcha. Es decir, esperar en un semáforo con la primera engranada y embrague pisado desgasta los discos del embrague o el cable, o las dos cosas.
Jamás debe apoyarse el conductor en el pedal de embrague, existe un reposapie izquierdo habilitado al efecto. También es buena idea no llevar la mano en la palanca de cambios por costumbre, pues perjudicamos a los mecanismos de la caja y podemos sufrir una avería. A la hora de insertar las marchas, debemos procurar ser suaves y guiar adecuadamente el pomo, evitando recorridos diagonales o bruscos.
Si nuestro coche es de cambio automático, en las paradas y semáforos es recomendable insertar la marcha “N” si disponemos de ella, es el punto muerto. Comprobaremos cómo las vibraciones disminuyen. A menos que estacionemos en terreno totalmente llano, aunque insertemos la “P” para estacionar, siempre debe acompañarse de freno de mano.
Por cierto, el truquito de cambiar marchas sin pisar embrague queda muy resultón cuando lo enseñamos a los amigos, pero es algo muy poco recomendable para que la caja de cambios dure más. Otra cosa es que hablemos de un auténtico experto, que no suele ser lo general. Tampoco es recomendable reducir dos marchas de golpe si no se acompaña de la técnica de doble embrague. Lo suyo es hacerlo marcha a marcha y con suavidad.
Velocidad y desgaste
Dejando al margen las consideraciones sobre la seguridad vial y las sanciones de la DGT, Mossos, Ertzaintza y demás cuerpos policiales, la velocidad excesiva también es perjudicial para el coche. A alta velocidad todo se desgasta más deprisa: motor, transmisión, neumáticos, amortiguadores, aceite, turbocompresores, etc. El consumo de combustible también se dispara en estas circunstancias, no aumenta proporcionalmente.
Por eso muchos coches de ocasión que vienen importados de Alemania tienen más envejecimiento si han rodado por autovías sin límite de velocidad (Autobahn). Incluso el motor más fiable y robusto puede acabar falleciendo si se abusa de sus límites, y cuando un motor se rompe (bloque, culata, alguna biela…) hablamos de averías muy caras en relación al precio del coche.
A la lista de motivos que hay para no correr debemos añadir este. Cuando una máquina se fuerza, dura menos. Por eso los motores de competición duran tan poco tiempo, van siempre al límite. Ningún aficionado a las carreras puede concebir que un motor que tiene varios miles de kilómetros compita (si sólo se dedica a eso, claro).
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